miércoles, 29 de agosto de 2012

El cenit del cielo


Entre anocheceres que parecen terminar nunca.
Prístina la luz que nace entre tus pupilas.
He llegado al cenit del cielo, tocando la grandeza
que nace entre el escozor y la niebla.

De color lunar se ha tornado esta vida,

la vida que me he dado, con la que me he conformado.
La incertidumbre, hasta la ignorancia
se han fundido hasta ser una mínima sublevación del aire.

Como una nebulosa, me disperso

entre miles de estrellas sin principio ni fin.
No tengo cara, no tengo nada.
Solamente el sueño que me empero a creer.

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