martes, 29 de marzo de 2011



Quién fuera aquel perfume que abunda en tu piel,

Que baña con delicadeza tus cabellos, tus manos y tu ser.

Oh creo que he vuelto a caer en el juego,

en el juego de tus labios, los que nunca quise desear así.



Volví a caer bajo el hechizo de otro caballero,

Me hipnotizas, no sabes cuanto te detesto

porque tienes este control sobre mí.

Estoy perdiendo la razón... nuevamente.



Todo empezó una tarde cualquiera,

Aún la recuerdo…

Bajo luces artificiales y un par de sombras alrededor;

Magia esa la que me hiciste, la que me estremeció el alma así.



Me confundes tanto…

a veces sólo quiero vivir en tu anhelo, en tu corazón quizás

y en otros momentos quiero que me rechaces tal

Como yo rechazo la idea de ti.



Provocas algo electrizante en mi efímero sentir,

Provocas una dulce culpa que pago a diario,

Provocas una infinidad de prófugas sonrisas

Que me cuesta tanto reprimir.



Me haces perder la cabeza,

¿Cuándo pararas de distraerme así?

De guiarme hacia esa mirada distante

A la que me he hecho adicta.



Extraño tenerte para mí, aunque fueran sólo unos instantes,

Bajo un cielo estresante y un paisaje sofocador.

Extraño tus dedos en mi cabello y la luz que

Provocabas en mi desgastada esperanza.



Pero me estoy asfixiando por las dudas,

Me hundo en notas infieles

Y caigo, sigo cayendo ...

Tengo miedo de mí, de nosotros

y peor aún, de nada.